Por José Mendoza Jiménez
2014
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, señor Nicolás Maduro, dijo, refiriéndose al llamado de buena fe de su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, al pedir la libertad de los detenidos, que el problema de Venezuela lo tenían que resolver los venezolanos. No entiende uno si dentro de esos venezolanos no tenga en cuenta a los "fascistas" ,calificativo con el que busca apaciguar y descalificar el descontento de muchos venezolanos que han salido a la calle por la forma cómo los viene gobernando. Además de esto, pasa por alto de dónde viene el término ;de regímenes dictatoriales que han buscado ignorar siempre a los disidentes, a los que piensan diferente y discrepan de sus políticas, eliminandolos o encarcelandolos a perpetuidad. Regímenes totalitarios enemigos de la libertad, de la discrepancia de los demás, de la protesta de un pueblo.
Y sería de vital importancia, darle por parte del gobierno de Maduro, la transcendencia que tienen esas marchas, de corregir el rumbo que le viene dando a la economía venezolana, a la seguridad y a los derechos humanos. Un país que nada en petróleo, se merece una situación mejor para sus gentes, no de sólo prebendas para los más pobres a los que puede tener de su lado con la desproporcionada burocracia que también es corrupción y dista mucho de buen gobierno, pues el poco margen que le sacó de diferencia a Enrique Capriles en las elecciones presidenciales pasadas y en las que salió favorecido, así lo revela. Y las marchas de todos estos días en las últimas semanas, de los universitarios y opositores, no es sólo de la oligarquía lo que utiliza como una cortina de humo para disuadirles, al igual que su antecesor. Además de los cohetes (petardos) ,y las balas de goma que matan, es de un país que no se rinde, que no se siente satisfecho de la situación que vive, de la delincuencia que no da tregua, de la escasez de los productos de la canasta familiar, de la inflación incontrolada, de la deteriorada calidad de vida que no se merecen, de las libertades y la libre expresión amenazada, de la presión que manipula a un pueblo hambriento de justicia, de una justicia politizada a favor del gobernante, de la violación de los derechos humanos por parte de un gobierno "democrático" .A Leopoldo López ,ahora, no se le puede endosar todas esas falencias de las que el gobierno venezolano no entiende y es consecuente ;a la hora de buscar culpables, ahí tiene a todos los de la oposición, los que se atreven a desafiar a los colectivos del pueblo que si están a su favor porque son los únicos beneficiados de su gobierno y olvida a un país para el que fue elegido gobernar.
Lo que hizo Fidel Castro de Cuba, ha querido hacerlo en Venezuela con su grupo de asesores, y dudo que lo logre .No es cuestión de estar a favor de unos u otros. Un pueblo sufre y se manifiesta y tiene el valor para hacerlo, eso es relevante, pero más relevante sería que no lo ignoraran quienes están en el poder.
Continuará
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