Por José Mendoza Jiménez
Bueno.Yo solo quiero su amor.Y si ella aún no lo ha considerado, no ha pasado nada, todo sigue igual que antes: ella en su trabajo y yo en el mío, ella en su casa y yo en la mía,ella con sus sueños e ilusiones abrigados y yo con los míos que no dejo a un lado.Pero la ruleta del amor sigue girando sin detenerce a ver quién no ha ganado.La ruleta del amor no se detiene hasta que gane el jugador y, sigue girando para entregar más premios al afortunado ganador.Porque hay premios por todas partes para ser ganados por los que no se detienen porque no hayan ganado, porque tienen claro que la suerte puede estar de su lado en cualquier momento cuando menos lo esperan mientras sigan jugando, tienen la posibilidad de ser un ganador, porque la vida del jugador es ganar o perder, como en el amor.Se gana, se pierde y se aprende a ser tan fuerte como el roble que crece en la tormenta, en la tormenta de amor que tengo aqui dentro del pecho por una novicia rebelde que me ha robado mi pobre corazón tan roto y desolado...
La vida pasa a pasos agigantados, cómo pasa el tiempo...
Por eso la vida del jugador no se detiene hasta que haya ganado el mejor premio y, el mejor premio para mi eres tu.Ojala y lo tengas en cuenta.Este amor no se lo puedo pedir a la ruleta, porque la ruleta no tiene corazón ni distingue a cuál ganador entregar el mejor premio, pero tú si tienes corazón y sabes quién es el mejor .Y el mejor premio para mi eres tu.tenlo bien en cuenta y le darás la razón a mi insistencia , que ningún otro amor tan generoso tienes en tu mente , en tu recodo.El mejor es quien tiene para ti todo el amor para hacerte feliz.
Amor, amor, amor; no rechaces esta oferta que no encontrarás a la vuelta, aunque yo se que te mereces mucho más de lo que yo para ti tengo, por tu belleza.
Tu belleza es un girasol que como los rayos del sol, me da calor, tu talento es como una flor que me alegra el corazón y tus atributos a flor de piel, porque a flor de piel late más mi corazón cuando te veo.Me tienes danzando en un pie , con el corazón en la mano y, con un susurro de amor, yo me deleito en el dolor de tu ausencia, con solo pensar en ti, amor.
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